28 ene. 2013

los dias mas largos...

un humo denso cubre toda la habitación, ceniza en el tapizado hortera del sofá colillas por todos lados y tu sigues sin llamar...
me pican los ojos, salgo al balcón, barandilla de forja y a penas un par de baldosas donde colocar los pies, hace frío, voy descalza, miro al cielo y no encuentro al luna, se ha esfumado... tu te largas, yo me largo, la luna se apaga y solo queda mi mala influencia ofreciéndome otra copa desde el sofá

platos, vasos, latas y botellas medio vacías, ya no se la de horas que llevo aquí, ya no se cuantas veces he salido a por hielos tambaleándome, ya no se porque no estoy en esa playa de olas picadas, de arena dura y agua fría...
vámonos! vagamos por la calle, demasiado tarde quizás, pero nunca lo suficiente para una ciudad que no duerme, vamos al sitio de siempre procurando evitar las conversaciones de siempre, esquivando idiotas mientras nos adentramos por las calles

me hablas del tipo aquel que jamas entendió que no quisieras hacer nada, nunca lo entenderás... yo creo que no dejamos que nos entiendan, pero es que no hay mucho que entender, si funciona es genial, esa explosión cada vez que estas cerca, calor y electricidad, pequeños temblores al compás de latidos tan fuertes que solo oyes eso... y luego? luego nada... dudas quizás? creo que es mejor no entenderlo.

dos copas después, de bailar hasta dejar de notar las piernas, de cruzar miradas en busca de esa electricidad ya no siento nada, ya no se porque miraba de forma obsesiva el móvil, no recuerdo si la luna se había esfumado o si realmente no quería verla, no tengo claro que hago de nuevo en el interior de la nada... esperando...

el calor de esos brazos fuertes por la cintura, se desdoblan, espalda y cadera, labios en busca de la electricidad... latidos... veo con el rabillo del ojo como piensas que por fin todo ha terminado, cierto, también lo siento, no hay nada que una mala influencia no cure...

cesa la música, me deshago de esos brazos, salgo a la calle, trato de buscarla pero la luz cegadora de la farola sigue sin dejarme ver la luna, la doy por perdida me apoyo en un coche y rompo a llorar

sigo anclada en esta mañana, cuando el sol desterraba a la luna
¿te largas? empujo el portón de madera con fuerza y empiezo a correr, sigo tus pasos y no llego, el coche dobla la esquina, dejo de sentir las piernas en carrer Sant Telm, veo la avenida y siento que puedo alcanzarte, respiro sangre, ya no puedo ni coger aire, doblas la esquina y aceleras en el paseo, el coche desaparece y de cuclillas con el pelo rozando el suelo ya no soy capaz ni de llorar...

 bajo los efectos de: cuando te duermas (piratas)


4 comentarios:

Isabel de León dijo...

Ojalá fuera tan fácil olvidar...como dormir...pero no!!aaarrrrggggg

Saluditos de la chica en vela.

dEsoRdeN dijo...

el texto es duro, pero es un gustazo leerlo. ¿Por qué narices los momentos negros suelen acentuar la creatividad? A mi también me pasa, vamos...

Tequila dijo...

Quizá no te entendió, o no le entendiste, o no os entendísteis o no os disteis la oportunidad de entenderos... todo es tan complicado...


Besos!

Pio dijo...

Correr, correr, correr, que forma más épica de escapar, siempre me gusto esas escenas en las pelis, hasta que llega al final de la carretera o el acantilado, y luego ¿qué?
Ains Ceri cada día escriber mejor! ^^